La destrucción de la presa de la central hidroeléctrica de Kajovka, ubicada en el río Dniéper, cerca de Jersón, ha provocado las primeras inundaciones en los territorios más cercanos. Concretamente, ya han quedado sumergidas 80 poblaciones y se han evacuado a más de 17.000 personas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania ha afirmado que la rotura «tendrá consecuencias devastadoras», entre ellas «ahogamientos en la región, escasez de agua a largo plazo y daños irreparables a miles de vidas de civiles inocentes y al ecosistema».
Ya son varios los expertos que han analizado los efectos que puede provocar el desbordamiento del embalse y las conclusiones no son positivas. «El agua que la presa tiene acumulada puede arrasar todo lo que encuentre a su paso»,
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